SPP

Este blog es mi experiencia personal al convivir día a día con esta enfermedad: El Síndrome Post Polio (SPP)
Una enfermedad sin pies ni cabeza que trae locos a los médicos y sobre todo, a nosotros, que somos los que la padecemos, y que hasta que no nos "etiquetan" nos tratan de locos porque según ellos todo es psicológico y cosas de la edad....
Mi intención con estos escritos es describir cómo me siento, y sobre todo, saber cómo la viven y sienten los demás... Por eso os pediría que me dejéis comentarios diciéndome cómo os sentís vosotros... Cómo lo vivís... Muchas gracias.

domingo, 15 de noviembre de 2009

¿Alguien me presta una cadera?





Ya pasaron dos semanas y sigo igual: Sin poder sentarme.

Hace unos días me armé de valor: Me vestí, me senté en mi silla y me dispuse a ir al centro de estética a depilarme, pues aunque una esté hecha polvo, con mayor motivo ha de cuidar su aspecto.
Pero lo que no esperaba después de tantos días de reposo, es que me doliese todavía tanto la cadera (llevaba el parche de morfina puesto) Tanto era así, que nada más girar la esquina de casa el dolor se hizo tan intenso que a punto estuve de dimitir y volverme. Pero no lo hice. Continué con mi camino y a pesar de hacérseme interminable llegué a mi destino. A punto de llorar, es cierto, pero llegué y vi los cielos abiertos cuando por fin pude estirarme en la camilla para que depilasen y adecentasen mi dolorido cuerpo.

Ni que decir tiene, que nada más llegar a casa volví a meterme en cama porque el dolor y el cansancio eran tal, que a penas si pude comer.

Y aquí sigo. Acostada y llena de calmantes e "ibuprofeno" para poder estar mínimamente cómoda, pues los síntomas, lejos de desaparecer, los empeoré con mi pequeña excursión. Pero mereció la pena. Aunque no creo que me vuelva a arriesgar a salir en unos días más.

Os preguntaréis cómo estoy viviendo este encierro e inactividad... Pues la verdad es que mal. Al principio estaba tranquila porque pensé que era cuestión de unos pocos días, pero ahora... Mis nervios están llegando a su extremo y cualquier día me subo en la lámpara porque no aguanto más, ya que siempre he sido y soy una persona muy activa, y el hecho de no poder seguir con mis actividades y mi pequeño gran mundo que me había creado, me trae por el camino de la amargura.

Menos mal que siempre me queda Internet y el teléfono, que si no...


Besitos miles,