Mi día a día con el SPP (Síndrome Post Polio)

Mi día a día con el SPP (Síndrome Post Polio)
Mi día a día con el Síndrome Post Polio (SPP)

lunes, 22 de febrero de 2010

Otra pequeña decepción...


Hace ya mucho tiempo que no escribo y no es por falta de tener cosas que decir, no... sino porque me he llevado otra pequeña decepción respecto al posible tratamiento de esta enfermedad o al menos de su constante e insistente dolor. Y es que está visto que en esto del SPP, no hay nada que hacer.
Como todos sabéis, estaba a la espera del resultado de las últimas pruebas respecto al por qué no podía estar sentada y el terrible dolor de mi cadera derecha. Pues bien, ya tengo los resultados pero ninguna solución. Y éste era el tercer médico que me miraba.

La verdad es que aunque decía que me daba igual... que ya sabía que no habría nada que hacer... me ilusioné un poco pensando en mi fuero interno que sí habría algo, ya que este doctor puso mucho interés y no escamoteó medios ni pruebas a su alcance para llegar hasta el fondo de la cuestión, diciéndome que al acabar todas las pruebas "atacaríamos al dolor" Pero al final, cuando vio todos los resultados su veredicto fue el mismo que me dieron otros: La cadera no está rota. La musculatura está hecha polvo a causa de la polio (pensó que tendría un tumor y se alegró mucho al ver que no era así) Los huesos... bueno, mejor dejar ese tema porque yo ya sabía que no tenían remedio. Y sí... había un pequeño pinzamiento, pero no en esa cadera solo, sino también en la izquierda.

Soluciones: No se puede operar porque no hay ninguna garantía de que desaparezca el dolor o de que la operación tenga éxito.

Medicación: La misma que tengo porque estoy muy bien medicada (parches de morfina, paracetamol...)

Resumiendo... Más de lo mismo. O sea, nada. No se puede hacer nada. Y lo peor del caso es que esos mismos médicos sufren al ver que no pueden hacer nada, pues sus caras y miradas cantan por sí solas. Ante esto, una no puede por menos que sonreir y decirle que no pasa nada, que lo entiende, y que al fin y al cabo no está tan mal, pues últimamente hasta puede permanecer tres horas seguidas sentada... Y el médico en cuestión, te da un apretón de mano y se despide de ti no sin antes desearte lo mejor y avisarte de que puedes volver cuando lo desees o te pase algo... (un poco irónico ¿no?)

En principio me quedé muy desanimada y con un gran nudo en la garganta sin poder llorar ni gritar, pues al menos si lo hiciera me quedaría mucho más a gusto, pero al fin y al cabo ¿para qué? tampoco conseguiría nada. Y al final, a la única solución que he llegado es que en esto del síndrome de las narices, una está sola (médicamente hablando) pues no hay nada que palie al menos sus efectos, con lo cual, lo único que una tiene es su mente, su fuerza mental para ser exactos, pues la fuerza muscular la perdimos hace tiempo intentando vivir una vida normal.



Abracitos suaves para tod@s,